Cómo hacer acuerdos en pareja desde la Comunicación No Violenta

Aprende a hacer acuerdos y mejora tus vínculos

Si quieres construir relaciones más libres, cuidadas y honestas, esta guía basada en las herramientas de la Comunicación No Violenta te ayudará a expresar lo que necesitas, poner límites y negociar acuerdos. ¡Puedes aplicarla tanto si estas en una relación abierta o monógama!

En cualquier relación pueden aparecer situaciones en las que necesitamos aclarar qué esperamos, qué nos hace sentir bien, qué necesitamos para sentirnos seguras o qué cosas no estamos dispuestas a aceptar. Esto puede ser especialmente importante en las relaciones no monógamas, donde muchas personas construyen de manera más consciente acuerdos sobre citas, sexo, vínculos afectivos, información, cuidados o gestión de los celos.

Antes de empezar, quiero dejar claro un punto: hacer acuerdos no significa establecer una lista de normas que la otra persona debe cumplir. Un acuerdo saludable no debería surgir del miedo, del control o de la necesidad de evitar que la otra persona haga algo que no queremos. Debería ser una herramienta para expresar nuestras necesidades, escuchar las de las demás personas implicadas y encontrar formas de relacionarnos que tengan en cuenta el bienestar de todas.

La teoría de la Comunicación No Violenta (CNV), desarrollada por Marshall Rosenberg, propone trabajar la comunicación diferenciando observaciones, sentimientos, necesidades y peticiones. El objetivo central de esta propuesta aplicada a los vínculos sexoafectivos es preservar la autonomía y la libertad individual, al tiempo que proteger las necesidades de cuidado de cada cuál.

Antes de hacer un acuerdo, tenemos que saber diferenciar entre límites, necesidades, expectativas y peticiones. Para aclararnos, podemos utilizar esta guía:

1. Límite: “Esto es lo que yo acepto o no acepto”

Un límite habla de ti: de tu cuerpo, tu tiempo, tu intimidad o aquello que necesitas para cuidar tu bienestar.

Por ejemplo:

“No quiero tener relaciones sexuales sin preservativo.” ó “Si durante una discusión empiezas a insultarme, dejaré la conversación y la retomaremos cuando estemos tranquilas.”

Un límite no necesita ser justificado ni negociado para ser válido. La otra persona puede no estar de acuerdo, pero tú decides qué aceptas y qué no en tus relaciones. Eso sí: un límite no sirve para controlar a la otra persona, sino para decidir cómo vas a cuidarte tú.

2. Necesidad: “Esto es importante para mí”

Las necesidades son aquello que necesitamos para sentirnos bien en una relación: cariño, seguridad, autonomía, conexión, confianza, descanso, intimidad, reconocimiento… Una necesidad no necesita ser justificada y tampoco obliga a otra persona a satisfacerla.

Por ejemplo: “Necesito sentir que tenemos tiempo de calidad juntas» o «para mi es una necesidad el contacto físico»

La necesidad es legítima, pero cómo satisfacerla sí puede negociarse.

3. Expectativa: “Yo pensaba que esto funcionaba así”

Las expectativas son ideas que tenemos sobre cómo debería funcionar una relación.

Por ejemplo: “Pensaba que si empezabas a salir con alguien me lo contarías antes.”

El problema aparece cuando creemos que una expectativa es un acuerdo. Especialmente, porque solemos dar por hecho las expectativas según el modelo relacional y, a menudo, creemos que son universales: todo el mundo debería comportarse de acuerdo a mis expectativas porque eso es lo válido. Sin embargo, que yo espere algo no significa que la otra persona haya aceptado hacerlo.

Por eso es importante hablar de nuestras expectativas y convertirlas, cuando sea posible, en acuerdos consensuados.

4. Petición: “¿Podrías hacer esto?”

Una petición es una propuesta concreta para intentar satisfacer una necesidad. Por ejemplo: “Necesito sentir que tenemos tiempo para nuestra relación. ¿Te parece que reservemos una tarde a la semana para estar juntas?”

Una petición no es una exigencia. La otra persona puede decir que sí, que no o proponer una alternativa. Y aceptar un “no” forma parte de hacer peticiones de manera respetuosa. No es justo enfadarte porque no se cumple tu petición, pero sí puedes valorar si para ti esa petición corresponde a una necesidad en esa relación y elegir si quieres quedarte ahí.

Cómo hacer un acuerdo en 4 pasos

Cuando surge un conflicto o una necesidad, puedes utilizar este esquema para comunicarte. Tu objetivo será hacer un guión mental antes de tener esa conversación importante siguiendo esta estructura:

1. HECHOS: ¿Qué ha pasado?

Describe objetivamente lo que ha ocurrido sin interpretar las intenciones de la otra persona.

❌ “Desde que tienes un trabajo nuevo, pasas de mí.”

“Durante las últimas tres semanas hemos pasado muy poco tiempo juntas.”

2. EMOCIONES: ¿Cómo me siento?

Pon nombre a lo que estás sintiendo. Una rueda de las emociones puede ayudarte a guiarte y navegar por tu universo emocional.

Evita convertir una interpretación en una emoción:

❌ “Me siento poco querida e ignorada por ti.”

✅ “Me siento sola y triste.”

3. NECESIDAD: ¿Qué necesito?

Pregúntate qué hay detrás de esa emoción, la respuesta te ayudará a entender mejor qué quieres pedir. ¿Qué sientes que necesitas para calmar esa emoción y sentirte a gusto? Recuerda la diferencia inicial entre necesidad, límite y expectativa. Por ejemplo, en la situación anterior puedes llegar a la conclusión: “Necesito sentir conexión y tener espacios de cuidado dentro de nuestra relación.”

4. PETICIÓN: ¿Qué propongo?

Transforma tu necesidad en una propuesta concreta.

“¿Te parece que reservemos una tarde a la semana para estar juntas sin hacer planes con otras personas?”

Ahora empieza la negociación. La otra persona puede aceptar, rechazar o modificar la propuesta:

“Una tarde fija cada semana no me funciona, pero podríamos reservar dos tardes al mes.”

Acuerdos hacia fuera y acuerdos hacia dentro

En resultado de la conversación puede dar lugar a un acuerdo. En las relaciones, y especialmente en las relaciones no monógamas, podemos hacer dos tipos de acuerdos.

Acuerdos hacia fuera

Tienen que ver con cómo nos relacionamos con otras personas.

Por ejemplo:

  • cómo gestionamos las prácticas sexuales más seguras;
  • cuándo y cómo comunicamos que estamos conociendo a alguien;
  • qué información queremos compartir;
  • cómo gestionamos las citas;
  • qué espacios compartimos.

Por ejemplo:

“Si vamos a mantener relaciones sexuales con una nueva persona, utilizaremos preservativo y nos informaremos de cualquier cambio relevante para nuestra salud sexual.”

Acuerdos hacia dentro

Tienen que ver con cómo queremos cuidar nuestro propio vínculo.

Por ejemplo:

  • reservar tiempo para la relación;
  • hablar cuando aparecen celos o inseguridades;
  • cómo queremos gestionar los conflictos;
  • cómo pedir espacio;
  • cómo acompañarnos cuando alguna está pasando por un momento difícil.

Por ejemplo:

“Si alguna de las dos se siente insegura después de una cita, intentaremos buscar un momento para hablarlo en lugar de evitar el tema.”

5 preguntas para revisar un acuerdo

Antes de dar un acuerdo por cerrado, podéis preguntaros:

1. ¿Las dos personas estamos realmente de acuerdo?

No es un acuerdo si una persona acepta por miedo, presión o culpa.

2. ¿Este acuerdo intenta cuidar o controlar?

Un acuerdo debería facilitar el cuidado de la relación, no controlar la conducta de la otra persona.

3. ¿Qué ocurre si alguien cambia de opinión?

Las personas y las circunstancias cambian. Los acuerdos pueden y deben revisarse, no son contratos indefinidos e ininmutables.

4. ¿Podemos decir que no sin miedo a consecuencias o castigos?

Una petición solo es una petición si existe la posibilidad real de rechazarla.

5. ¿Cuál es el objetivo de un acuerdo?

El objetivo de un acuerdo no es conseguir que la otra persona haga lo que queremos. Es encontrar una forma de relacionarnos que tenga en cuenta las necesidades, los límites y la autonomía de todas las personas implicadas.

¿Necesitas ayuda en tu relación?

Si tienes una relación, monógama o abierta, y necesitas ayuda para construir tu vinculo de forma saludable y con acuerdos respetuosos, en Sexcoop ofrecemos terapia de pareja y vínculos para quien lo necesite. Puedes pedir una consulta grupal con nuestro equipo para abordar vuestras necesidades con calma y sin juicios.

Comparte este post:
MÁS POSTS

Otros posts que te pueden interesar